martes, 6 de mayo de 2014

Forget me not

Mihaly Zichy (1906)

"Mayo es mi mes favorito. Todo lo que ocurre estos días lleva la marca de su bendición.

Capítulo crianza. Han nacido cuatro pollos de los españolitos. Me divierto observando el carácter descarado de estos pájaros, mucho más pequeños y finos sin embargo que los timbrados. S. no entiende cómo soy capaz de distinguir, por su forma de piar, si se han quedado sin agua o si tal hembra anda hoy con el ánimo torcido. Le cuento la historia de la murena de Craso. Claudio Eliano, que vivió en Roma en tiempos de Septimio Severo, cuenta que Craso (tío del triunviro) tenía en su estanque una murena engalanada de collares de piedras preciosas, perfectamente domesticada. Acudía a su llamado y comía de su mano. Corría en la ciudad el rumor de que estaba perdiendo la cabeza, pues pasaba horas junto a ese pez feo, basto y agresivo que no volvía a escurrirse bajo el agua hasta que Craso no daba por terminado el monólogo. Si es posible mantener esa relación con una murena, qué no podrá ocurrir con un timbrado.

Capítulo familiar. Sueño con mi padre. Los encuentros son apacibles y me despierto sintiéndome afortunado de haber pasado un rato con él. A veces, el sentimiento de gratitud cede paso a la tristeza, pero me recupero. ¿Acaso no le he visto realmente? Normalmente echamos el sueño en el campo, o sentados en el porche hablando de política, cercas o potros mientras vemos caer la luz sobre la buitrera.

Capítulo trabajo: siempre se trata de lo mismo, una gran partida de ajedrez en la que desconoces la posición exacta de las piezas negras. Sabes que están en el tablero, invisibles en alguna cuadrícula tal vez cercana a tu rey. En ocasiones puedes deducir la diagonal precisa en que se encuentra un alfil de forma más o menos matemática, pero la mayoría de las veces se trata más bien de una especie de sortes virgilianae en que hubiéramos perdido los capítulos centrales de la Eneida. Cualquier otro trabajo me aburriría.

Capítulo escritura. Escribo poco, pero no tengo tentaciones de hacer una hoguera con ello al día siguiente. Releo a Danilo Kiš, Circo familiar, y me felicito de tener tan mala memoria y sorprenderme de su talento a cada página. Más: éstos son los conocidos versos de Longfellow de los que te hablaba ("Barcos que cruzan la noche, y al cruzarse entre sí se hablan"). Forman parte de Tales of a Wayside Inn, que L. escribió en un período de luto.  

Ships that pass in the night, and speak each other in passing,
Only a signal shown and a distant voice in the darkness;
So on the ocean of life we pass and speak one another,
Only a look and a voice, then darkness again and a silence.

Si además estuvieras mi felicidad sería completa.

Forget me not".