viernes, 23 de mayo de 2014

Cuando en lo alto

 
 
 
De las similitudes entre el Enûma Elish babilónico y el Génesis, la que más llama la atención es la visión del mundo como una burbuja suspendida entre dos masas de agua. Dice el poema oriental:
 
Cuando en lo alto el cielo no
había sido nombrado,
no había sido llamada con
un nombre abajo la tierra
firme
 
Así que todo era agua y oscuridad, como en los primeros versos del Génesis, hasta que Marduk venció a Tiamat y seccionó su cuerpo en dos mitades, dos caparazones con los que contuvo las aguas.
 
A veces, ese agua sostenida por la bóveda celeste o por la tierra firme para que las criaturas podamos sobrevivir se filtra, y es la lluvia o son los ríos.
 
A pesar de las semejanzas de las metáforas visuales, el mundo del Enûma Elish es radicalmente diferente al descrito en el Génesis.
 
Los dioses del EE, además de ser multitud, no son omnipotentes. El panteón babilónico está sujeto a las leyes del azar, y los poderes de unas divinidades contrarrestan los de otras, un tanto como entre los dioses griegos. Por debajo de los dioses están los hombres, creados con el fin exclusivo de hacerles más placentera la vida a aquéllos.
 
Pero sobre todo, en el mito de la creación del EE el mal forma parte consustancial de lo creado, está allí desde el principio como una materia más; el mundo es un espacio amoral en el que no tendría sentido que existiese un jardín y en el jardín una higuera y entre sus ramas la posibilidad de pensar como un dios.
 
¿Es posible que J el yahvista y E el elohísta fueran conscientes, cuando dictaron los primeros versos, de que estaban incendiando el continente con lo que para otros no era sino una caja de cerillas?

martes, 6 de mayo de 2014

Forget me not

Mihaly Zichy (1906)

"Mayo es mi mes favorito. Todo lo que ocurre estos días lleva la marca de su bendición.

Capítulo crianza. Han nacido cuatro pollos de los españolitos. Me divierto observando el carácter descarado de estos pájaros, mucho más pequeños y finos sin embargo que los timbrados. S. no entiende cómo soy capaz de distinguir, por su forma de piar, si se han quedado sin agua o si tal hembra anda hoy con el ánimo torcido. Le cuento la historia de la murena de Craso. Claudio Eliano, que vivió en Roma en tiempos de Septimio Severo, cuenta que Craso (tío del triunviro) tenía en su estanque una murena engalanada de collares de piedras preciosas, perfectamente domesticada. Acudía a su llamado y comía de su mano. Corría en la ciudad el rumor de que estaba perdiendo la cabeza, pues pasaba horas junto a ese pez feo, basto y agresivo que no volvía a escurrirse bajo el agua hasta que Craso no daba por terminado el monólogo. Si es posible mantener esa relación con una murena, qué no podrá ocurrir con un timbrado.

Capítulo familiar. Sueño con mi padre. Los encuentros son apacibles y me despierto sintiéndome afortunado de haber pasado un rato con él. A veces, el sentimiento de gratitud cede paso a la tristeza, pero me recupero. ¿Acaso no le he visto realmente? Normalmente echamos el sueño en el campo, o sentados en el porche hablando de política, cercas o potros mientras vemos caer la luz sobre la buitrera.

Capítulo trabajo: siempre se trata de lo mismo, una gran partida de ajedrez en la que desconoces la posición exacta de las piezas negras. Sabes que están en el tablero, invisibles en alguna cuadrícula tal vez cercana a tu rey. En ocasiones puedes deducir la diagonal precisa en que se encuentra un alfil de forma más o menos matemática, pero la mayoría de las veces se trata más bien de una especie de sortes virgilianae en que hubiéramos perdido los capítulos centrales de la Eneida. Cualquier otro trabajo me aburriría.

Capítulo escritura. Escribo poco, pero no tengo tentaciones de hacer una hoguera con ello al día siguiente. Releo a Danilo Kiš, Circo familiar, y me felicito de tener tan mala memoria y sorprenderme de su talento a cada página. Más: éstos son los conocidos versos de Longfellow de los que te hablaba ("Barcos que cruzan la noche, y al cruzarse entre sí se hablan"). Forman parte de Tales of a Wayside Inn, que L. escribió en un período de luto.  

Ships that pass in the night, and speak each other in passing,
Only a signal shown and a distant voice in the darkness;
So on the ocean of life we pass and speak one another,
Only a look and a voice, then darkness again and a silence.

Si además estuvieras mi felicidad sería completa.

Forget me not".