miércoles, 26 de febrero de 2014

La balada de los cuervos (2) Versión escocesa


(The Corries. Lamentablemente, la versión de los Old Blind Dogs no circula por la red)

La versión de Los tres cuervos que se popularizó en Escocia, The Twa Corbies, conserva todos los elementos del aire original inglés: unos cuervos hambrientos, un hombre asesinado, un halcón, un perro de caza y una dama. La impresión que se tiene al escucharlas no es la de dos historias con final distinto, sino la de una misma escena narrada desde dos puntos de vista. Quien haya cumplido años se habrá enfrentado más de una vez a una situación en que uno de los protagonistas (tal vez él mismo) sostiene que el perro murió a los pies del amo, mientras el otro jura que le abandonó a la suerte de las inclemencias y las bestias de la carroña.

En efecto, no hay perro, halcón ni amada fieles en la balada escocesa. Todos ellos se han dado prisa en abandonar el cadáver, para regocijo de los cuervos. La melodía tiene un aire siniestro que contrasta con la dulzura de la versión inglesa. Así dice la letra (la traducción a inglés moderno de este escocés arcaico, aquí):
 
As I was walking all alane,
I heard twa corbies makin a mane;
The tane unto the ither say,
"Whar sall we gang and dine the-day?"
"In ahint yon auld fail dyke,
I wot there lies a new slain knight;
And nane do ken that he lies there,
But his hawk, his hound an his lady fair."
"His hound is tae the huntin gane,
His hawk tae fetch the wild-fowl hame,
His lady's tain anither mate,
So we may mak oor dinner swate."
"Ye'll sit on his white hause-bane,
And I'll pike oot his bonny blue een;
Wi ae lock o his gowden hair
We'll theek oor nest whan it grows bare."
"Mony a one for him makes mane,
But nane sall ken whar he is gane;
Oer his white banes, whan they are bare,
The wind sall blaw for evermair."
 
Una posible traducción:
 
En mi solitario paseo por el campo
escuché el lamento de dos cuervos;
Preguntaba uno al otro,
“¿Dónde nos reuniremos para cenar hoy?".
“Tras ese muro de hiedra
veo un nuevo caballero muerto;
Nadie sabe que yace allí
salvo su halcón, su perro y su dama.
Pero su perro ha partido a la caza,
su halcón en busca de aves,
su amada abraza ahora a otro caballero,
así que podemos darnos buen festín.
Pósate tú en su espinazo
que yo picotearé sus hermosos ojos azules
y con un mechón rubio de su cabello
vestiremos nuestro nido cuando quede vacío.
Muchos lamentan su pérdida
pero nadie sabrá dónde ha ido.
Sobre sus blancos huesos ya desnudos
gemirá por siglos el viento".

domingo, 16 de febrero de 2014

La balada de los cuervos (1) Versión inglesa

 
 
Siempre he tenido predilección por las baladas populares irlandesas e inglesas. Hace tiempo escribí algo aquí sobre Londonderry. Una de mis favoritas es The Three Ravens, una visión idealizada de la lealtad y el amor en un paisaje que uno imagina, en cualquier sentido, desolado y gélido. 
 
Ravenscroft la publicó en 1611 en su Melismata (aunque la balada parece muy  anterior a esa fecha), y desde entonces no ha dejado de correr como la pólvora de una lengua a otra y de un estilo a otro (hasta llegar a Peter, Paul and Mary). La Wiki da cuenta de muchas de esas versiones (pero no existe, que yo sepa, ninguna adaptación al español).
 
La letra original, respetando la grafía del inglés antiguo, es ésta:
 
There were three rauens sat on a tree,
Downe a downe, hay down, hay downe
There were three rauens sat on a tree,
With a downe
There were three rauens sat on a tree,       
They were as blacke as they might be.
With a downe derrie, derrie, derrie, downe, downe.
The one of them said to his mate,
“Where shall we our breakefast take?”
“Downe in yonder greene field,       
There lies a knight slain vnder his shield.
“His hounds they lie downe at his feete,
So well they can their master keepe.
“His haukes they flie so eagerly,
There’s no fowle dare him come nie.”        
Downe there comes a fallow doe,
As great with yong as she might goe.
She lift vp his bloudy hed,
And kist his wounds that were so red.
She got him vp vpon her backe,       
And carried him to earthen lake.
She buried him before the prime,
She was dead herselfe ere euen-song time.
God send euery gentleman,
Such haukes, such hounds, and such a leman.
 

Se ha escrito mucho sobre el significado de algunos de estos versos. ¿A qué se refiere la expresión fallow doe? ¿Tienen algún sentido más que el mero acompañamiento los versos que se repiten en cada estrofa - downe a downe, hay downe, hay downe / with a downe / With a downe, derrie, derrie, derrie, downe, downe? ¿Qué significa exactamente “as great with young as she might go”?

La primera pregunta parece fácil de responder. La fallow doe no es una corza o gama que pasaba por allí ni tampoco, como se ha insinuado, una criatura semidivina, sino la amante del caballero, su dama. Por similitud con expresiones similares en otras tradiciones (la gacela del Cantar de los Cantares; la de la poesía sefardí - “Gacela deseada en España (...)/¡Arráncame del abismo de la destrucción/cuando me pierda en el infierno!”, llora Isaac Ben Mar-Saul; y la de la poesía árabe - “Cuando logre que mi alma alcance sus deseos/de esa gacela que no cesa de atormentarme”, dice Ibn Hazm en El collar de la paloma), y por el verso final, que termina de despejar la duda (leman: amada, en inglés arcaico).

En cuanto a la segunda de las interrogaciones, hay una interpretación de downe (down) no como adverbio de lugar, sino como adjetivo que significaría abatido, derrotado. Me parece forzada, aunque explicaría la mención a derry (que se convertiría entonces en Londonderry, la ciudad mil veces saqueada por los escandinavos entre los siglos X y XIII). En todo caso, mi ignorancia no me permite viajar tan lejos, y aceptarla como lo que comúnmente se interpreta que es, un simple estribillo, no altera dónde quiero llegar. En la traducción que propongo, pues, prescindo de estos versos.
 
Respecto a la tercera cuestión, si la primera interpretación es correcta y la “gama” que aparece a mitad del poema es efectivamente la amante del despojo que ahora observan los cuervos, sólo puede significar que lleva en su vientre al hijo de ambos. Pero el verso está condicionado por su afinidad con el segundo (as black as they might be - as great as she might goe) y he querido conservar el paralelismo a costa de la literalidad. Tampoco es relevante para lo que me importa.
 
Con estas precauciones, y el recordatorio de que, del mismo modo que la gacela no es un animal, tampoco lo son exactamente los cuervos, ésta es una posible versión en español:
 
Tres cuervos posados en un árbol
Tan negros como pueden ser.

Pregunta uno de ellos a su compañero:
"¿Qué desayunaremos hoy?"

"Allí abajo en aquel campo verde
Yace muerto bajo su escudo un caballero.
Pero sus perros no se separan de sus pies
Por que nadie perturbe a su amo
Y sus halcones sobrevuelan su cadáver con tal celo
Que ninguna otra ave salvaje osa acercarse".

Hasta allí abajo llega una gacela
Tan grávida como pueda estar.
Levanta su cabeza ensangrentada.
Besa sus rojas heridas.
Lo carga sobre su espalda
y lo arrastra hasta la sepultura.
Antes de la primera hora del día lo entierra.
Antes de vísperas muere ella.

Dios junto a los caballeros envía
a sus halcones, sus perros y su amada.
 
¿Es aquí donde quería llegar? No. Conocía el argumento de la balada. Lo que no sabía es que entre los escoceses se popularizó una versión muy distinta en que los cuervos se ponen las botas.

sábado, 15 de febrero de 2014

Uvas, granadas, dátiles


Foto: Don McCullin
 
Los edificios vaciados por el fuego; un viento que no daba tregua, sofocante, propio de la latitud pero agravado por las brasas aún vivas en algunos lugares; fantasmas que vagaban por las calles buscando familia, alimento, vigas; al caer la tarde, fogatas cada doscientos metros, pues no había electricidad y los barrios quedaban a oscuras a partir de las cuatro. Desde casi cualquier punto de la ciudad, sin embargo, encaramándose a las tripas de cascote, hierro y madera de esos edificios, podía verse el cimborrio de la Gran Mezquita, milagrosamente sostenido en el aire por unas cejas de piedra. 

Recordaba muy poco de aquellos días. Los detalles se habían difuminado de su memoria tal vez, pensó después, porque la violencia de la impresión había borrado la huella de la impresión misma. 
 
Lamentó especialmente haber olvidado junto a una de las fogatas el libro de versos que llevaba. Las noches, a partir de entonces, se le habían hecho eternas. ¿Llegó alguien a abrir el poema escrito en el idioma extranjero - Uvas, granadas, dátiles/ doradas, rojas, rojos. Muerto frutal, caído/con octubre en los hombros - que recitaba de memoria para consolarse de la pérdida? 

miércoles, 12 de febrero de 2014

A rastras


 
Da igual que uno entienda la sustentación mediante las leyes de Newton o por el principio de Bernoulli. Si a los mandos de la avioneta no sientes sus tripas en tu estómago, ningún conocimiento teórico hará de ti un piloto diestro. Tampoco para ser un conductor hábil hace falta saber de mecánica. Esto, que vale para la generalidad de los vuelos, no es exactamente así cuando algo se complica.
 
En algunas circunstancias, hay que hacer oídos sordos al instinto y atenerse estrictamente a la teoría. En un vuelo nocturno o con muy escasa visibilidad, más vale que hayas leído algo sobre el laberinto vestibular y la desorientación espacial si no quieres acabar de mala manera. Fíate de los instrumentos, aunque el cuerpo te grite que en ese momento vuelas invertido. Ante una pérdida de altitud, la tentación de elevar el morro es muy poderosa, pero puede ser fatal. Sólo inclinando de nuevo el avión hacia tierra recuperaremos la velocidad que necesitamos para volver a elevarlo.
 
Así que el buen piloto debe reunir instinto y conocimiento. ¿Qué más? Templanza para aplicar el conocimiento en situaciones de riesgo. No es lo mismo razonar en tierra cuál sería la maniobra más adecuada en una circunstancia extrema que realizarla en plena descarga de adrenalina. Los errores de los pilotos del 447 de Air France nos parecen aquí abajo de bulto cuando observamos cómo se adentraron alegremente en el Fuego de San Telmo y cómo obviaron la posibilidad de que la nave estuviera transmitiendo mediciones incorrectas de la velocidad. Pero cuando los analizamos en términos estrictamente aeronáuticos no estamos teniendo en cuenta el miedo, la confusión, la duda que nos atenaza en ese instante en que sabemos que algo no va como debiera.
 
Y luego está el azar, lo predestinado, aquello que no está en nuestras manos evitar ni forzar. Ducunt fata volentem, nolentem trahunt. Que más o menos viene a decir que el destino conduce a quienes se dejan llevar por él y arrastra a quienes se le resisten.
 
***
 
El día había amanecido despejado y la previsión meteorológica no avisaba de cambios. Pero vaya si los hubo. Pendían tan bajas que temimos durante unos minutos angustiosos encontrarnos al salir de ellas frente a algún pico imprevisto, sin margen para esquivarlo. Pero no: el cielo se abrió conforme avanzamos rumbo este y allí estaba la ciudad, desplegada en forma de C sobre la bahía, como un anfiteatro telúrico cuya grandiosa visión el cielo nos hubiera querido reservar hasta el último momento. El destino, ese día, nos había arrastrado hasta ella de la mano.

viernes, 7 de febrero de 2014

La gran bellezza

Escuela judía de Tallin. Alumnos de 6º grado. 1940.

Eliot.

La noción de que hay que aspirar a la originalidad es una lacra. La novedad por sí misma es exhibicionismo. Y ridícula: los bolsillos en que metemos las manos están llenos de dedos ajenos. El progreso de un artista es un continuo sacrificio de sí mismo, una extinción continua de su personalidad.

Nada más vanidoso que aspirar a reflejar nuestro yo en una obra, embozados en lo que llamamos estilo. La pretensión de que existe algo así como una unidad sustancial del alma que tiene un correlato formal particular.

Esa idea tan sobrevalorada de que el estilo es el hombre ha hecho un gran daño. El arte no es el lugar donde se da rienda suelta a las emociones, no es una expresión de la personalidad, sino precisamente lo contrario: una huida de la personalidad. La emoción del arte es impersonal. 

Y la despersonalización sólo es posible cuando vivimos no sólo en el presente, sino en el momento presente del pasado.

***

Cuando el objeto sobre el que quieres escribir es el sufrimiento, con mayúsculas, la necesidad de sujetar las bridas del ego es aún más imperativa.

La gran bellezza no está en las venus de carne y hueso, sino en el dolor humano.

En este caso, en la deformidad de una niña de 12 años y en la incapacidad de su mente disminuida para entender lo que le estaba sucediendo en ese trayecto de Pärnu a Tallin, noviembre de 1941.

Y ahí tú no pintas nada. Tus pequeñas obsesiones, tus miedos, tus vanidades son nada. Eres un medium. Tu función es arrancarle a la muerte un fragmento de esa vida.