jueves, 26 de diciembre de 2013

Desde el otero


 
Ahorcó los hábitos y aceptó la dolorosa de una ocupación oficinesca. Pero las viejas querencias vuelven por sus fueros. Tiene en su mesa de trabajo un globo terráqueo. De vez en cuando estira la mano sin mirar y lo hace girar sin un destino preciso. Cuando se detiene, derrama la vista al azar. Imagínenle entonces situado en un otero, dando la cara a la solana. 
 
Entonces comienza la proyección. Cuando ésta le lleva demasiado lejos el carcelero esconde el globo en la cocina. El encarcelado echa mano de tretas despreciables para volver a tenerlo cerca. Un mechero perdido, un café enfriado. El carcelero no le tiene fe, pero tampoco oculta su curiosidad por las selvas de Ceilán y las ruinas de Anuradhapura. No en vano se conocen desde niños. Un recorrido por el estrecho de Palk, flanqueado a uno y otro lado por una cadena de atolones, bancos de arena y arrecifes de coral, da al traste con la productividad de la mañana.
 
De regreso, a veces contemplan entristecidos dos parejas de buitres en formación inusual. No el vuelo espiral que desciende en círculos cada vez más estrechos sobre la presa, sino un rombo perfecto más propio de un escuadrón de caza que de una bandada de rapaces. Imagínenlos entonces de cara a la umbría, con el sol de espalda y un corazón envejecido lleno de preguntas.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Entrando en la ciudad por alta mar



Estaba muerta. Muerta estaba que yo la vi. Me dejaron acercarme un instante, le di un beso en la frente y marchamos a los encargos.
 
Recortamos distancia llevando a la yegua por el camino que conduce de SA al paso del Magasca.

Urraca, colores invertidos, careta negra sobre capa baya, sudaba. Sudaba él a las riendas y yo a su espalda. Empapaba mi palma en los vapores de la grupa y me la acercaba a la nariz, en un gesto repetido cien veces antes de desmontar. Eran mis nervios. Hubiera yo cabalgado por los siglos sin otro destino que la pausa necesaria para volver a cabalgar.
 
Iba él dichararecho y yo cabizbajo, recayendo por mi propia voluntad en su última expresión para fijarla por siempre. Y ya ves, casi cuatro décadas décadas después no consigo evocarla. La veo viva, sentada en una silla baja de enea al borde del pozo junto a unos tiestos de geranios. Pero muerta como estaba aquella mañana, limpio y recogido su consumido cuerpo en la penumbra, nada.

Hubiera yo cabalgado por los siglos pero allí estaba el castillo y era el fin. Y todo lo que recuerdo ya es la cháchara sin fin del jinete, el olor de Urraca, el castillo de T. desprendiendo la luz que venía cayendo desde hace dos horas, la llanura pálida, los berruecos encrespados como olas del mar y el comienzo de ese poema de Hahn:
 
Entrando en la ciudad por alta mar
la grande bestia vi: su rojo ser
Entré por alta luz por alto amor
entréme y encontréme padecer
Un sol al rojo blanco en mi interior.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Los que viajan lejos

 

8/12/2013
 
Marcel Schowb y Stevenson. El capitán Angelo Fiaschi. Richepin y Renard. Criados chinos, nodrizas annamitas. Georges Courteline y el cementerio del Calvario. El trayecto que va de Marsella a Samoa, pasando por el Jónico, Port Said, el canal de Suez y el Mar Rojo. François Villon, los coquillards y el argot francés. La "cruzada de los niños". Sobre ellos tomo notas estos días, en la esperanza de estar en condiciones de contar algún día a los míos qué relación les unía y de justificar todas las horas que robo al siglo escudriñando mapas, imágenes de paquebotes de dos chimeneas, manuales de medicina del XIX, gacetas australianas hace tiempo desaparecidas, relatos, certificados de nacimiento, poemas, fotografías de tumbas, crónicas de naufragios.
 
De noche mi cabeza da vueltas sobre todo ello. Pero quien actúa como un verdadero imán, desvelándome hasta muy entrada la noche, es Stevenson, los Recuerdos de Vailima de Isobel Strong y Lloyd Osbourne en una edición de Constable de 1903.

6/12/2013

Una patria se elige (Charles Simic). Todos sabemos, después del asesinato de Daniel Pearl, el valor que tienen esas cuatro palabras expresadas en voz alta: "I am a Jew". Pearl las pronunció con una faca al cuello, minutos antes de ser decapitado. El vídeo de su decapitación, que los asesinos colgaron en Internet y las hordas jihadistas se encargaron de divulgar a diestro y siniestro, mostraba un detalle que ellos no habían percibido: la señal de la victoria que Pearl hizo con su mano esposada mientras las pronunciaba. Son las palabras que ha elegido el pianista Evgueny Kissin para explicar por qué ha dedidido adoptar la nacionalidad israelí, en una declaración emocionante.
 
5/12/2013

Traduzco por el puro placer de tenerlos más cerca algunos poemas de Stevenson. Aquí, The far-farers.
 
Los que viajan lejos
 
El sol inmenso,
el brillante día;
las blancas velas
sobre la azul bahía.
Los que viajan lejos
se desvanecen.
 
Encended la lumbre
y cerrad la puerta.
Al viejo hogar,
a la amada costa,
los que viajan lejos
nunca vuelven.
 
 
3/12/2013
 
Conversación en uno de esos speakeasy que proliferan en Madrid desde la ley Salgado. Le cuento a Ch. lo que me ronda la cabeza. No lo ve, pero me da carta blanca. Justifica así su decisión: "Escribas lo que escribas, siempre aparecerás tú". Así que no soy el sujeto, sino más bien el objeto.
 
2/12/2013
 
Sólo me interesan los salvajes. El aire que beben. Con la edad, he aprendido a afectar interés por quienes no lo son. También a distinguir a los reales de los impostados. Pero mis querencias juveniles se mantienen intactas. El resto de los hombres carece absolutamente de interés para mí.     
 
Regardez-les passer ! Eux, ce sont les sauvages.
Ils vont où leur désir le veut, par-dessus monts,
Et bois, et mers, et vents, et loin des esclavages.
L'air qu'ils boivent ferait éclater vos poumons.
 
30/11/2013
 
Dice tener todo lo que quiere, salvo lo único que de verdad quiere. Le preguntaría, pero la respuesta sobra a buen entendedor.