lunes, 2 de septiembre de 2013

Vértigo

Foto: Cecilio Panigua
 
Cuando nos damos cuenta de lo grande que es la parte del mundo que no conocemos corremos a buscar sentido en la que pensamos conocer. Es apenas un rezón, pero basta para frenar el vértigo de la deriva. Si al menos desnudamos esa minúscula fracción, nos decimos, podremos aferrar algún fragmento, por exiguo que sea, del secreto más amplio. Así que escudriñamos, desfragmentamos, reconstruimos en busca de ese sentido. También el artefacto del paranoico carece aparentemente de fisuras. Su sintaxis es correcta, los detalles precisos, las voces auténticas, la trama forma una cadena verosímil de acontecimientos. Y el conjunto se nos presenta como un acercamiento candoroso a algo real. Sólo escapando del sólido laberinto de su lógica se nos revela el absurdo de sus axiomas y vemos que el grado de elaboración es inversamente proporcional al grado de verdad.