miércoles, 5 de junio de 2013

Aprender a esperar



Uno de los (numerosos) rasgos antipáticos de Limonov es el odio visceral que profesa a Brodsky. Carrère trata de explicarlo como la ira del fracasado frente al triunfador, en una época en que Brodsky era ya nuestro escritor ruso en Nueva York y Limonov un desarrapado que trabajaba de mayordomo para un rico de Sutton Place y se alimentaba de sopa de col en la azotea del costroso Hotel Winslow.

Hay que haber leído a Brodsky para darse cuenta de que ese rabia no es la natural reacción juvenil de quien se sabe con talento frente al éxito del mediocre, sino una forma de reconocimiento inconsciente de la inmensa superioridad de Brodsky.

Curiosamente, la Historia de un servidor, escrita justo en esos años sin rumbo, es lo mejor que le he leído a Limonov.

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Espoleado por las críticas de Limonov releo en diagonal los ensayos de Brodsky (Less than one):

"La poesía, al fin y al cabo, es una traducción; o, por decirlo con otras palabras, la poesía es uno de los aspectos de la psique que se presenta bajo la forma del lenguaje. No es que la poesía sea una forma de arte; más bien, el arte es una forma hacia la que la poesía se vuelve con frecuencia. La poesía es en esencia la articulación de la percepción, la traducción de esa percepción al patrimonio del idioma".
***

Y de ahí, vuelta a sus poemas sobre la natividad que son, en realidad, poemas sobre el Tiempo y la soledad.

Hace unos días les traduje como pude la nana. Pero S. es demasiado pequeño y L. desborda energía. No podían entender cuál es ese desierto del que se habla, ni que esa persona que encendería la lámpara cuando regresasen de haber/haberse perdido era la misma que ahora les leía.


Lullaby

Grow accustomed to the desert
and the star
pouring down its incandescent
rays, which are

just a lamp to guide the treasured
child who's late,
lit by someone whom that desert
taught to wait.