martes, 22 de enero de 2013

¡Tradúzcanlos!

Uno de los entretenimientos de los días de descanso, cuando las horas de callejeo habían agotado las fuerzas, ha sido recopilar un listado de poetas todavía no (o poco) traducidos al español. Aunque tengo la suerte de leer con alguna fluidez en tres idiomas con una gran industria editorial, por mis propias limitaciones (y para escándalo de algunos puristas) siempre que tengo la opción prefiero una buena traducción a mi lengua materna al texto original. La regla tiene excepciones: Eliot traducido tiene la misma gracia que un tratado de mecánica.

La lista primera, anotada entre café y café en una cafetería de hotel con el arma única de la memoria, incluía catorce nombres. La he recortado a cinco, por que la extensión no genere desesperanza. La transcribo en el caprichoso orden en que se me aparecieron (con los huecos dejados por los eliminados). Aunque no deja de ser una delación de mis gustos literarios (y de mi fidelidad por la literatura del Este), el tiempo (con la única excepción de Leo Yankevich) ha sancionado ampliamente su calidad. 


1. Miron Białoszewski. Una vez subsanada hace poco más de un mes la ausencia de Herbert, toca el que al parecer es "el santo grial de los traductores del polaco". El volumen editado por la UNAM, Poesía polaca contemporánea (en traducción de Krystyna Rodowska) sólo contiene seis poesías de Białoszewski. Hasta donde sé, no existe ninguna otra traducción. Tal vez en alguna revista literaria puedan encontrarse algunos poemas más. En inglés no hay mucho más (cinco poemas en la famosa recopilación de poesía polaca de posguerra de Milosz y The Revolution of Things: Collected Poems, una antología descatalogada e incompleta).  


2. Vladislav Jodasevich. Lo que sea, que traduzcan lo que sea de este escritor más conocido por las referencias de Nina Berberova y Nabokov a los círculos de los emigrantes rusos en el exilio que por sus propias obras. Pero si todo les parece mucho, o si (con razón) deciden que su poesía no vendería dos docenas de ejemplares, sus memorias literarias: Necrópolis. Llegué a ellas a través de la traducción al italiano de la editorial Adelphi. La recuerdo como una gran novela en que los personajes son los propios escritores rusos, fantasmas ya suicidados, asesinados o desaparecidos por obra de la perversión soviética.



  
3. Leopold Staff. La poesía escrita en polaco en el siglo XX es superior a la escrita en inglés (me atrevo a decirlo encaramado a los hombros de Brodsky), lo que quiere decir que nos estamos perdiendo a poetas extraordinarios. Tampoco existe, que yo sepa, una buena antología poética de Staff traducida al español. De nuevo, poemas sueltos en algunas revistas literarias. Ahí va un ejemplo, con traducción de Xuan Bello aparecida en El Comercio: "No me lo podía creer/de pie en la orilla de un río/ que era ancho y turbulento, /que tuviese que atravesar aquel puente/que era estrecho y frágil,/tendido sobre el incierto abismo./Caminé delicado como una mariposa,/y pesado como un elefante./Caminé seguro como un danzarín/y temeroso como un ciego./No me podía creer que pudiese atravesar aquel puente, /y ahora que estoy de pie en la otra orilla/no me puedo creer que lo haya cruzado".


4. El Awater de Martinus Nijhoff. Eliot consideraba Awater uno de los grandes poemas "modernistas" del siglo pasado, tal vez porque el protagonista espiado, Awater, se parezca algo a Prufrock y a Tiresias. Se publicó a comienzos de los 30 en holandés y en 1939 apareció la primera traducción al inglés. Llevamos pues setenta años de retraso. No es mi estilo, prefiero con mucho la delicadeza menos intelectualizada (la metafísica más disimulada) de los polacos; pero también querría leerlo en una buena traducción al español antes que en otro idioma.




5. Leo Yankevich. El único de los citados que, además de estar vivo, escribe en inglés. Un poeta que se define como formalista y que rara vez escribe en verso libre o blanco. En la Red circulan numerosas muestras de su calidad, incluido un libro electrónico completo (Metaphysics). Un botón de muestra:



PRAISED BE


Praised be the ugly and the beautiful,
the slow decay of leaves, the dew on grass,
the thistles and the apples bountiful.
Praised be the frozen branches in the pass,
the rapids rushing downwards to the spring,
the violets sprouting in the morning light.
Praised be the feather of the broken wing,
the wounded fawn that will not last the night
whose heavy clouds obstruct the moon and stars.
Praised be the hungry lynx and its last prey,
the goshawk flying over woodland scars
before it dives into a sea of grey.
Praised be the fierce light that forever burns,
and life that struggles, dies and then returns .