sábado, 1 de diciembre de 2012

Con setenta años de retraso


Cisjordania, noviembre de 2012
  

Toda la prensa publica estos días las fotografías de los palestinos celebrando el reconocimiento como Estado observador de las Naciones Unidas.
 
***
 
Escribiría un artículo sobre el particular que podría titularse algo así como “Con setenta años de retraso”.

Comenzaría recordando que la resolución 181 preveía dos estados; que al estado palestino le correspondía según aquella división un territorio mayor al que podría aspirar hoy en la previsión más optimista (además de la capitalidad compartida de Jerusalén); y que si los países árabes y los grandes terratenientes sirios, iraníes y libaneses que poseían la mayor parte de la tierra cultivable, los Sursuqs, Twaynis y Mudawwar, no hubieran sido tan cerriles, los palestinos tendrían hoy la suerte de contar con un vecino con una economía pujante y un capital humano de excepción.
 
En lugar de ello, mientras los judíos celebraban el reconocimiento como Estado bailando y cantando en todas las ciudades y kibbutzim, Golda Meir rompía a llorar en el balcón de la Sojnut en Jerusalén, y cientos de cartas atravesaban el Atlántico comunicando la buena nueva, los árabes se armaban hasta los dientes y recibían de los británicos autorización para entrar en el territorio que aún estaba bajo su mandato. Unos meses después de la resolución los ejércitos de cinco países árabes atacaban Israel.
 
Celebran, y me alegro. Pero setenta años después de lo que podrían haberlo hecho, exactamente cuando lo hicieron los judíos. Cuánta sangre y cuánto dolor se podría haber ahorrado.

***

Lo escribiría, sí, pero no encontraría periódico en España dispuesto a publicarlo.

Jerusalén, noviembre de 1947


Tel Aviv, noviembre de 1947