jueves, 25 de octubre de 2012

Las identidades de PJ

 
 
 
 
No son muchos, pero en ocasiones hay gente que escribe al correo (al del Pirata) preguntándome por mi verdadera identidad. La mayoría son personas que se interesan -qué extraña atracción despliega el Mal- por datos concretos de las entradas que tratan sobre nazis (Barbie, Amon Goeth, Sandberger y demás). Como si se resistiesen a otorgar crédito a la información si no pueden comprobar quién la transmite o la comenta. Entonces me divierto inventando identidades varias. El comienzo y el final son siempre idénticos. Aquí van las tres con las que he jugado:
 
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Pirata Jenny es X. [nombre ficticio]. Soy un hombre noruego de sesenta años postrado desde hace quince, por causa de un desgraciado accidente de caza, en una silla de ruedas. Mi esposa decidió entonces que nos trasladásemos a vivir a Costa Rica, sin que yo me encontrase en disposición de oponerme a su deseo debido a mi estado de dependencia. Escribo desde entonces con una sola mano (que además es la derecha, siendo yo un zurdo no reconducido) y por ello espero sabrá disculpar la tardanza de mi respuesta. Desde el porche que baña la selva veo pasar todo tipo de animales (aves exóticas, insectos, pequeños mamíferos) excepto, hélas, mis amados alces, causa de toda mi dicha pasada pero también del mal que hoy me aqueja.
 
Respecto a la información sobre Y. [nazi], sólo puedo decirle que procede de un octogenario sospechosamente rubio (y sospechosamente senil) que tuve por vecino durante los cuatro meses que viví en San José, antes de trasladarme (de que mi mujer me trasladara) al centro del país, donde me pudro y desde donde le escribo. 
 
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PJ es X. [nombre ficticio], tiene trece años y ha escrito dos sonatas y una sinfonía, todas ellas estrenadas en Coimbra. Puede decirse que es un músico precoz y aventajado, y por suerte o por desgracia es probable que sus dotes le impidan desviarse del camino de la composición y la interpretación al más alto nivel. Sobre todo, teniendo en cuenta que su especialidad es el oboe (instrumento para el que están escritas las obras mencionadas), lo que elimina muchos de los competidores a los que tienen que enfrentarse, por ejemplo, pianistas, violinistas y hasta violonchelistas. No obstante, a él le gustaría más ser conocido en su país y en Portugal por haber escrito una novela inédita titulada El gran camaleón que, contra lo que pudiera parecer, no trata sobre ningún reptil de grandes dimensiones ni tampoco sobre un político, sino sobre el director de un conocido conservatorio holandés. 
 
Respecto a la información sobre Y. [nazi], sólo puedo decirle que procede de un encuentro casual con un ahorcado en un bosque de la sierra de Aracena, provincia de Huelva (España).
 
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PJ era X. [nombre ficticio] y lamento comunicarle que murió recientemente en alta mar, en una travesía del Atlántico. No se trataba de un marino experimentado que quisiese emular o superar alguna gesta; simplemente tenía pánico a volar. Quien estas líneas le escribe es su hija [nombre ficticio], que sólo hace dos días ha encontrado la paz de espíritu y los días libres necesarios para cumplir su última voluntad. No era otra ésta que ser trasladado, en el formato al que ha quedado reducido, a su patria natal, Suiza, y en concreto al Jura de Vaud, en el que desperdició tantas horas de su juventud. Tal vez pueda deducir por algunos giros de esta carta que mi relación con mi padre no era idílica. Se equivoca.
 
Respecto a la información sobre Y. [nazi], sólo puedo decirle que mi padre era un afamado entomólogo, y que le conoció en una feria de fásmidos que se celebró en Argel en 1972. El azar quiso que mi padre estuviera en posesión de un codiciado ejemplar de Neohirasea maerens y que Y. tuviera un exceso de Eurycnema goliath en su colección. A mi regreso de las montañas de Vaud estaré en condiciones de avanzarle algunos datos más.
 
 
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Hay gente muy perspicaz que interpreta correctamente estas respuestas. Otra, sin embargo, capaz de descreer de lo que han leído (y podrían corroborar), suspenden su juicio y se rinden al absurdo de las contestaciones. Ésa sería la segunda parte de esta primera parte.