miércoles, 31 de octubre de 2012

Inmortalidad (1)




El fragmento, atribuido a Adriano, es muy conocido desde que Yourcenar lo recogiera en las últimas páginas de la autobiografía ficticia del emperador:


Animula vagula, blandula,
hospes comesque corporis
quae nunc abidis in loca
pallidula, rigida, nudula,
nec, ut soles, dabis iocos.


Nora Sawyer, tomándose algunas licencias, hace la siguiente traducción al inglés:


Pale little vagrant soul,
my body's guest and friend,
where are you off to now,
pale, cold, and naked,
bereft the jokes we used to share?
 

Al español, mi posible versión, conservando los diminutivos (ula) del latín, ausentes en muchas traducciones:


Almita, mi pequeña y tierna vagabunda,
huésped y compañera del cuerpo,
ahora te alejas hacia lugares
pálidos, lóbregos y desnudos
donde ya no podrás bromear como solías.
 
 
***

En Beyond the paleTom Clark, gran poeta y mejor persona, ha rastreado  la influencia que estos cinco versos han tenido en la literatura posterior anglosajona. Tom me ha dado permiso para traducir al español su entrada [entre corchetes, la traducción de las citas que incluye Tom, a veces mía y otras de quien indico]:

"Hasta el momento, creo que la versión de 'animula vagula, blandula' más conmovedora es la versión francesa en prosa: la de Marguerite Yourcenar en el sobrecogedor pasaje final de su novela Memorias de Adriano. En este pasaje, Adriano ha sido trasladado a Baiae para estar junto al mar, donde se espera mejore de sus problemas respiratorios; sin embargo, el viaje en medio de un caluroso julio ha sido un suplicio, y ahora el fin está próximo. Un pequeño grupo de íntimos le rodea. Aunque su conciencia se apaga poco a poco, tiene aún tiempo de sentir en sus dedos las tiernas lágrimas de un amigo, recordándole con su dolor que "hasta el fin, Adriano habrá sido amado humanamente" [de la traducción de Julio Cortázar]. Es en este momento de la magistral autobiografía ficticia cuando M.Y. hace a Adriano recitar en voz baja, como para sí mismo, el fragmento que se ha hecho famoso como 'animula vagula, blandula' [traducción de Cortázar]:

Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás a esos parajes pálidos, rígidos, desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño. Todavía un instante iremos juntos las riberas familiares, los objetos que sin duda no volveremos a ver... tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos...

Yourcenar trabajó durante más de tres décadas en su novela sobre Adriano, empezando en 1924 cuando era una joven de veinte años, destruyendo muchos de los primeros borradores y no pocos de los posteriores, abandonando el proyecto y volviendo una y otra vez sobre él hasta fecha tan tardía como 1958 para añadir nuevas reflexiones que forman parte del relato de esta tan impersonal labor de escritor tanto como las líneas de Adriano son parte de su prácticamente desconocida vida personal (de todo lo que realmente sabemos de ella).

M.Y. señala, reflexionando sobre su temprano presentimiento de que esta vida romana podía llevarla a su propia vida de escritora: "No tardé mucho tiempo en darme cuenta de que me había embarcado en la vida de un hombre excepcional. Desde entonces, aún un mayor respeto por la verdad, una atención más cuidada y, por mi parte, aún más silencio".

 
En un maravilloso ensayo titulado "Tono y lenguaje en la novela histórica" [incluido en El Tiempo, gran escultor], Yourcenar habla de la dificultad de comprender las entonaciones e inflexiones del habla en la oscuridad de los siglos perdidos. Sus observaciones sobre la construcción de una "voz" para Adriano son fascinantes; ponen de relieve el ingente trabajo (y riesgo) de invención y especulación que son parte de la carga de todo traductor serio. Conservamos fragmentos documentales, como indica Yourcenar, pero ["no nos queda nada, o prácticamente nada, de estas inflexiones, esas corcheas, esas medias sonrisas elocuentes que sin embargo pueden cambiarlo todo]".

Por lo tanto, dice, en su novela optó ["por hacer que Adriano emplease una forma dignificada de expresión ...[un] estilo sostenido, mitad narrativo, mitad meditativo, pero siempre esencialmente escrito..."]".