sábado, 11 de agosto de 2012

Varia





El cabo Palinuro, Cumas, Miseno, Siracusa, destino Selinunte. De noche se me aparecen personajes de la Eneida o escenas de las guerras civiles. En uno de los sueños hay barcos piratas a la deriva como algas flotantes en la bahía de Nápoles; me parece distinguir a lo lejos a Sexto Pompeyo. En otro, me quedo atascado en una pregunta: ¿con qué se "colocaba" la sibila cumana?

Estas excursiones oníricas tan divertidas alternan con otras que no lo son tanto. Un sueño donde se mezclan el horror y el absurdo. No hay nadie que pueda hacerlo por ella. El cementerio está vacío. No sabe dónde se ha metido la familia. Con sus propias manos entierra a M., lo más superficialmente que puede, porque tiene miedo de la falsa muerte. Echa sobre su cadáver piedras y más piedras hasta formar un túmulo parecido a los que construían los etruscos. Pero son cantos pulidos, de colores vivos, y el efecto final es entre luctuoso y risible. Parece una tumba de Walt Disney. 


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No cambiamos desde que cumplimos los ocho años. Estoy sujeto al pasado por tres anclas que fijan mi posición en tierra por violentas que sean las mareas: los continuos cambios de residencia de mis progenitores, dentro y fuera del país, la reverencia por el campo y los animales de mis mayores y la actividad política de mi padre, clandestina durante la mayor parte de mi infancia. Las mudanzas me han convertido en un culo de mal asiento que soporta mal la idea de un arraigo indefinido. He administrado la querencia por la naturaleza como he podido, criando pájaros en los balcones de Madrid o durmiendo al sereno en camas improvisadas en encinas. De lo tercero conservo la pasión por las batallas perdidas y sus soldados, y la inmunidad ante las tentaciones del dinero, la fama, la belleza externa o el poder. Dame un exiliado cojo y pobre como una rata que hable con su perro y esté peleado con el mundo y me rendiré a sus pies. Mala cosa, diría el del séptimo.

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Las lecturas de estos días, Malraux y Auden.

Psichology of Art:

"An old story goes that Cimabue was struck with admiration when he saw the shepherd boy, Giotto, sketching sheep. But, according to the true biographies, it is never the sheep that inspire a Giotto with the love of painting: but, rather, his first sight of the paintings of such a man as Cimabue. What makes the artist is the circumstance that in his youth he was more deeply moved by the sight of works of art than by that of the things which they portray".

No es todo, pero hay una parte de verdad en ello. Recuerdo bien la mirada nueva sobre un gallo, un animal presente en el corral de todas las casas de mis tíos en Extremadura, después de leer uno de los relatos cosacos de Babel. Ya no veía el mismo gallo, ni en adelante podría volver a describirlo igual.

Christmas Oratorio. Para un judío, carece de sentido esta presencia permanente de la duda intelectual, la invocación constante de la divinidad, la imploración de un indicio que permita sostener la fe.


"How could the Eternal do a temporal act,
The Infinite become a finite fact?
Nothing can save us that is possible:
We who must die demand a miracle".


Al margen de distancias intelectuales, es un gran poema de amor.


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Sigo de lejos las noticias de la crisis en España. El de Marinaleda ha logrado lo que pretendía; es mucho más listo que ellos. Me causa risa que se lleven las manos a la cabeza y pidan la aplicación estricta de la ley quienes han vivido perfectamente a sus anchas en sus márgenes (o unos metros más allá) todos estos años. Dura lex, sed lex, sí, pero cuando y donde a ellos les conviene. Morales provisionales. De fondo, el miedo atávico del pequeño propietario al caos social, a la violencia descontrolada.

Estamos viendo ahora a todos los patéticos personajes tan bien retratados por el enigmático ir- reaccionar con la histeria propia de quienes saben que se les acabaron los años de jarana. Me divierte sobre todo ver a antiguos chinos, ácratas, trotskos y demás ralea escandalizados como si de la toma de la Bastilla se tratase por el simple asalto de unos illuminati a un supermercado. Qué reacción tan distinta a la que provocaron en Francia los situacionistas liderados por José Bové.