domingo, 12 de agosto de 2012

Derrota

Nuestro poderoso ejército proclama su total derrota. Toda nuestra flota se dirige a estrellarse contra ese acantilado que llamamos Edén. Y no hay ni dioses ni vates implicados en esta rendición tan poco heroica. La batalla no se libra, se pierde en una clínica de extrarradio donde la naturaleza desploma piedra a piedra tu cuerpo sobre las sábanas, asedia el venerado templo del alma. Malas hierbas ramonean sus columnas. Hormigas rojas coronan su altar con escaleras.  Sabes que el horizonte se cierra en tu garganta, que bucea hacia ti a través de taciturnas aguas subterráneas, que dentro de poco comenzará el engorroso proceso de repatriación.  Arría ya la bandera blanca. Aféitate la sonrisa. Ordena al can de tres cabezas que se prepare a cruzarte cuando escuche tu silbido. Perfúmate la voz con las últimas palabras.


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