viernes, 24 de agosto de 2012

Brigadistas

Milton M. Cohen (1915-1994)
 
 
“No sólo eran comunistas, también antisionistas, por eso su memoria se ha borrado de los libros de historia de Israel”, dice Eran Torbiner, el director de un documental sobre los brigadistas palestinos (judíos) que lucharon en la Guerra Civil del lado de la República. Y a continuación se autodefine como "socialista, de izquierdas y antisionista como ellos", como si de algún modo los tres adjetivos fueran indisociables y caracterizaran a todos los brigadistas judíos que combatieron en España. Ni la primera afirmación ni la última insinuación son ciertas, y como comparto no pocos rasgos e ideas con Torbiner (con la muy notable excepción de su antisionismo) y dediqué en tiempos muchas horas de trabajo a estudiar el tema de marras, unas notas al respecto.
 
***
 
 
Fue Curtis Black, estudiante de periodismo, trompetista de jazz y activista en el mismo grupo al que yo pertenecía en la Universidad de Chicago, quien me preguntó un día si estaba interesado en conocer a Milton Cohen, que vivía a pocas manzanas del campus, en Kenwood St. Por supuesto que quería conocerle. Fuimos una tarde de invierno de 1990. Regresé seis meses después, esta vez acompañado de una pequeña grabadora, y le hice repetir y abundar en todo lo que me había contado la vez anterior.

Milton había nacido en Chicago y se había criado en un orfanato de la comunidad. Estudió con becas, primero en el Roosevelt College, una institución de conocida tradición progresista que aún conserva su sede en pleno corazón de la ciudad, y luego en la Universidad de Illinois en Urbana. La Brigada Abraham Lincoln no empezó a reclutar voluntarios hasta 1937, así que Milton se alistó en noviembre de 1936 a los  MacPaps, como se conocía coloquialmente al batallón canadiense Mackenzie-Papineau. Con ellos llegó a España en el Britannic y con ellos combatió con rango de sargento en el frente de Teruel. En 1938 fue herido en la batalla del Ebro y regresó a los Estados Unidos. Se quiso alistar voluntario para luchar contra los alemanes, pero su salud desde que regresara herido de España seguía siendo muy precaria y no le admitieron.

Pasados los años de Roosevelt y del segundo mandato de Truman, su condición de comunista y judío no le facilitó la vida.  La casa en que vivía en Kenwood con su segunda esposa era digna, pero humilde. Milton, a pesar de su secularismo y sus convicciones políticas, era un judío orgulloso, y varias veces a lo largo de la entrevista destacó la importancia que había tenido su bagaje cultural, su identidad judía, en algunas de las decisiones más importantes que había adoptado en su vida. Incluida, claro está, la de embarcarse con veintiún años en un viaje transoceánico para luchar en un país al que nada le unía.

Milton Cohen (España, 1937)


 
***

Alrededor del 5% de los 1.500 MacPaps eran judíos. Entre ellos estaba Samuel Harry Abramson, un sionista muy activo en los círculos locales que se incorporó al batallón en junio de 1937 como conductor de ambulancia. Es una cifra llamativa si se tiene en cuenta la población judía canadiense (alrededor del 2% en los años 30), pero muy pequeña si se compara con el porcentaje que los judíos procedentes de Polonia, Francia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y Palestina representaron en las Brigadas Internacionales:

De los aproximadamente 3.000 voluntarios estadounidenses de la Lincoln, el 48% eran judíos (sólo el 4% de la población estadounidense era judía en 1937). De los voluntarios polacos, los judíos representaban el 45% (15% de la población). De los franceses, el 15% (0,5% de la población). De todo el personal médico extranjero que acudió a España, se calcula que el 70% era judío. En las intervenciones quirúrgicas se hablaba la lingua franca que la mayoría de ellos tenían en común, el yídish.

De hecho, la elevada proporción de judíos entre los brigadistas impulsó a los dirigentes de las Brigadas Internacionales a crear una compañía exclusivamente judía, la Naftali Botwin, cuya bandera llevaba por lema, escrito en español, polaco, hebreo y yídish: "Por vuestra libertad y la nuestra".

 

***

¿Por qué? Muchas de las cartas, memorias, transcripciones de entrevistas y biografías que he leído apuntan en la misma dirección, que puede resumirse en este extracto de la carta que Chaim Katz escribió a su madre desde España, el 25 de noviembre de 1937:

"Sí, madre, éste es uno de esos casos en que los hijos deben oponerse al deseo de sus madres por el bien de sus propias madres. Así fue que me alcé en armas contra quienes persiguen a mi pueblo (los judíos) y a mi clase (los oprimidos). (...) ¿Acaso estos rasgos que tanto admiras en el profeta Jeremías o en Judas Macabeo son malos cuando los exhibe tu hijo? Por supuesto, yo noy un Jeremías ni un Judas; pero intento en la medida de mi propia, escasa capacidad, hacer lo que ellos hicieron con la suya que era grande en la lucha por la libertad, la felicidad y la paz.
Con amor,

Chaim".

La materia prima de referencia (las reivindicaciones sociales de los profetas, la lucha de los macabeos por la tierra, el mesianismo como utopía de liberación) era compartida por socialistas y sionistas. No es extraño que ambas cualidades coincidieran.

  
***
Todos los voluntarios judíos que vinieron a España eran, obvio es decirlo, socialistas o comunistas. Y muchos eran también sionistas. Desde luego, existía un sionismo de derechas (el liderado intelectualmente por Jabotinsky), una izquierda antisionista (todo el bundismo polaco), un antisionismo religioso (Chaim Elazar Spira) y una zona tibia (Simon Dubnow, Hillel Zeitlin). De lo que no cabe duda es de que buena parte de los socialistas judíos eran sionistas ya entonces, y lo serían en mucho mayor proporción seis años más tarde y en el curso de al menos las dos décadas que siguieron al Holocausto.

Entiendo la postura de Torbiner. Está influida, por un lado, por el punto de inflexión que representó el apoyo de Stalin a los países árabes y la propaganda (y represión) antisemita que lo acompañó, que tanto peso posterior inconsciente ha tenido en ese "antisemitismo de izquierdas" contemporáneo. Y, por otro, por el giro militarista y derechista de sucesivos gobiernos israelíes, que ha distanciado a parte de la izquierda de la vieja fe en el proyecto sionista. Pero la ecuación izquierda-antisionismo aplicada a los brigadistas judíos, mi querido Eran, no se sostiene.