sábado, 21 de julio de 2012

Ni Trinacria ni Albacete




Querid@ X.:

Hoy se ha marchado V. a Bruselas. He hecho un verdadero esfuerzo por disimular la orfandad que ya sentía mientras le llevaba al aeropuerto. Estos días se ha portado conmigo, como diría el jaro, como un campeón, llevándome y trayéndome del hospital a horas a veces intempestivas.

Me preguntas por lo que queda de este mes y el que viene. No puedo avanzarte nada. Teóricamente, debería haber pasado al menos parte de este mes reposando en un lugar de mi elección, y había elegido la Sicilia. ¿Sabes que los romanos (tal vez antes aún los griegos) la llamaban Trinacria, por su forma? Como fuere, ni Trinacria ni Albacete. La hospitalización de M. se adivina larga, y ni siquiera sé si podré desplazarme unos días de agosto a Ginebra, con lo apetecible que es en verano. No lo llevo bien, por razones evidentes y también, aunque pueda parecerte frívolo en estas circunstancias, porque hace exactamente cuatro años que no tengo vacaciones, con la salvedad de algunos días en Roma hace ya más de un año.

Bueno, basta de jeremíadas. Por lo demás, he recuperado el ritmo de escritura, y te puedo asegurar que me salva la vida enclaustrarme durante dos o tres horas, de día o de noche, a leer, escribir y recuperar mis escasas nociones de métrica. Es una actividad que me deja exhausto. Brodsky decía que la poesía era "pensamiento acelerado", y entiendo a qué se refería (salvando las distancias). Nunca he podido entender cómo hay personas capaces de escribir (o de tocar el piano, for that matter) durante seis u ocho horas al día. Para mí supone un tremendo esfuerzo emocional e intelectual del que salgo para meterme directamente en la cama, nadar un rato o practicar sexo. Hace poco he leído, en un blog bastante entretenido que recopila correspondencia de famosos con desconocidos, la carta que escribió Scott Fitzgerald a una escritora principiante, de la que te transcribo el primer párrafo:

"I've read the story carefully and, Frances, I'm afraid the price for doing professional work is a good deal higher than you are prepared to pay at present. You've got to sell your heart, your strongest reactions, not the little minor things that only touch you lightly, the little experiences that you might tell at dinner".

Bien o mal hecho (y hay quien dice que debería sujetar mis bridas), algo de eso me pasa. No soy capaz de sentarme a escribir sobre las pequeñas cosas, y siempre acabo vendiendo el corazón a la cuartilla. 

Cuéntame algo divertido sobre A. y sus expediciones de caza de insectos vulgares. ¿Sigue coleccionando saltamontes y disecando palotes? No desesperes porque parezca carecer de la curiosidad del verdadero (aspirante a) entomólogo. Estoy seguro de que de esa afición a coleccionar lo más común, lo que carece aparentemente de interés, saldrá un adulto muy inquieto, tal vez una gran escritora.

Tuyo,
PJ