sábado, 7 de abril de 2012

El moralista de hojalata


Dejemos aparte el hecho de que el poema de marras es malo, sin ambages. No es el primer escritor que se desliza hacia la vulgaridad al abandonarse a la pasión política. Aunque es digno de notar que cuando la pasión se llama Palestina, los resultados literarios suelen ser particularmente catastróficos.

Ahí está Qabbani, excelso poeta amoroso. En uno de sus últimos libros, sucumbió a un acceso de fervor patriótico por el desdichado pueblo palestino y ningún buen amigo le disuadió de que no ensuciase su obra con versos como éstos:

"Robasteis una patria/Y el mundo aplaudió en la aventura/Confiscasteis nuestras casas a miles/Vendisteis a millares nuestros hijos/Y el mundo aplaudió en la aventura/(...) Y organizáis en cambio un funeral/si nosotros secuestramos un avión" [Carteles comandos en los muros de Israel].

Otro admirado poeta árabe contemporáneo, Al Bayati, fue también presa del delirio combativo y escribió estos versos que nunca hubiera querido leer:

"La gloria para los mártires, de mi pueblo, y los vivos/para los desgarrados contumaces/La gloria para los niños en la noche sufriente/y en las tiendas/La gloria para los olivos en la tierra de la paz/para los pájaros pequeños, que buscan en el polvo/de mi campo, para la tropa atada en las fronteras/de mi gran país/-tropa de arabismo, salvadora-" [Gloria a los niños y el olivo, 1956].

Al pobre Adonis, el rapto patriótico le pilló en Nueva York:

"Y confieso: Nueva York, tienes en mi país la tienda y el/lecho, la silla y la cabeza. Y todas las cosas a la/venta: el día y la noche, la piedra de La Meca y el agua/del Tigris. Pero advierto: a pesar de ello, jadeas/exhausta en tu intento de vencer en Palestina" [Epitafio para Nueva York, 1971].

Qabbani, Al Bayati y Adonis no nacieron en Palestina (Siria, Irak, Siria) ni después de la Nakba, sino muchos años antes (1923, 1926, 1930). Y lo que es peor: tuvieron que exiliarse y murieron fuera de los países en que nacieron (en Londres, en Damasco; Adonis aún vive, y tiene su residencia habitual en París). Y, sin embargo, observen los posesivos con que están salpicados los poemas (confiscasteis "nuestras" casas", "mi" gran país, "nuestros" hijos). Ésa es probablemente la razón de su enorme trivilidad: su sustento no son las ciudades perdidas de la infancia, con su carga de luz y de olores, sino el territorio sin bautizar de otros. Es decir, una convicción política: mala musa hasta para el mejor poeta.

¿Y Grass? Bueno, el poema alcanza las más altas cimas de la fealdad, y en ese sentido puede compartir sin rubor podio con los ejemplos de arriba. Es lo que tiene escribir un poema sobre la amenaza nuclear, que es jodido salir airoso:

"Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras".

Un prospecto médico puede alcanzar cumbres más elevadas de lirismo. En realidad, el texto de GG parece más bien un artículo de opinión o un editorial (con las cesuras debidas al género) escrito por alguien salido de las fauces de la ESO. No me dejen mentir: si pueden, léanlo entero. Pero mi tesis es que lo que le sucede a GG, muerto desde hace años como escritor, tiene otro diagnóstico, a pesar de que su fijación vicaria sea la misma que la de los tres poetas. Lo de GG fue siempre y sigue siendo hoy moralismo de hojalata.

II

Pues sucede que nuestro hombre en Lübeck, capital del mazapán, tiene la habilidad de elegir siempre el momento políticamente correcto para presentarse como políticamente incorrecto, y ese acendrado sentido de la oportunidad temporal endulza y mucho la acidez de la crítica.

Cuando martilleaba a sus compatriotas desde Grupo 47 y otras plataformas de la izquierda alemana, Alemania estaba en pleno proceso de desnazificación (teórica, se entiende). Cuando le gustaba pensar en sí mismo como el azote moral de su país no estaba sino tocando el segundo violín para las voces cantantes de la política de Vergangenheitsbewältigung, oficializada hasta en los planes de estudio de los escolares alemanes y bendecida por los Länder, la academia y la Iglesia alemana. Extraño profeta aquel que pronuncia las palabras que todos quieren escuchar, en el momento en que quieren escucharlas.

Cuando más tarde defendió la reconsideración de la "relación especial" entre Alemania e Israel que había nacido precisamente de ese proceso de "superación del pasado" también lo hacía con el viento de popa, después de que un grupo de veinticinco conocidos académicos alemanes publicasen un manifiesto denunciando los términos de aquella relación.

Su conocida confesión de haber pertenecido en su juventud a una unidad de las Waffen SS llegó asimismo en el momento procesal oportuno, cuando el coro de voces que insinuaba la posibilidad de que los propios alemanes hubieran sido víctimas, y no verdugos o cómplices necesarios de los verdugos, era cada vez más nutrido. ¿Acaso la revelación no hubiera sido mucho más perturbadora para su país cuatro décadas antes, en aquellos años en que Brandt se arrodillaba en Varsovia frente al monumento al gueto de Varsovia y los alemanes hacían del reconocimiento de su pasado nazi un camino hacia la expiación de su culpa?


Así pues, no me ha sorprendido nada que GG llegase de nuevo con retraso a la crítica sobre la capacidad nuclear israelí y su posible utilización contra Irán. Cualquiera que lea la prensa internacional se la habrá topado varias veces. En Israel es, de hecho, un debate nacional. El propio Meir Dagan, ex director del Mossad, lleva tiempo cuestionando el peligro real de la amenaza iraní y la idoneidad de un ataque preventivo de Israel.

Mal poeta. Falso profeta. Pero ¿qué hay del contenido?

III

Poco que comentar sobre el silencio al que dice estar sometido. El poema fue publicado simultáneamente en Süddeutsche Zeitung, El País y La Repubblica. GG, que se mueve rodeado de una corte de asistentes que le preparan y filtran encuentros, apariciones televisivas, conferencias y entrevistas, no es exactamente un escritor sometido a la censura de ningún régimen.

Algo que decir sobre la defensa anticipatoria que plantea en el mismo poema, cuando prevé que le condenarán por antisemita. [Adviertan los términos en el texto: silencio, condena, coacción, castigar]. Es una línea de defensa que se viene utilizando desde hace algunos años y que invalida prácticamente cualquier contraargumentación. Si los críticos de la política israelí alegan que toda opinión estrictamente referida a los israelíes (y no al pueblo judío en general) es desacreditada como antisemita, ahora, en una curiosa vuelta de tuerca, este argumento neutraliza y ahoga toda posible réplica a esa crítica.

Por lo que se refiere a la amenaza que representa Israel para el pueblo iraní, qué quieren que les diga. Ni el más duro de los halcones del Likud se atrevería a decir sobre el pueblo iraní lo que el maestro de escuela vomita todos los días sobre el pueblo judío. La opinión pública y la prensa israelíes no se lo consentirían. Tal vez alguien debería recordarle a GG las palabras de Wolf Biermann, éste sí un siempre incómodo disidente:

"Three decades after the Holocaust, the Germans had just about forgiven the Jews for what they'd done to them. But now the perpetrators are becoming increasingly ungracious towards this hopeless ongoing conflict of their victims. Again and again I hear the cold-hearted argument: these Jews must have learnt what oppression is at the Nazi school of hard knocks. Precisely! Which is why I cold-heartedly counter, having learnt their Shoah lesson, the survivors have no desire to get slaughtered all over again".

Dice el moralista de hojalata que escribe con su última tinta. Por Dios que lo sea. 


Wolf Biermann (Foto: Robert Lebeck)