lunes, 23 de enero de 2012

Receso siciliano

Otra de las aficiones recuperadas.

Es el siciliano de la sonata para flauta en Mi bemol mayor (el arreglo para piano es de Kempff quien, por cierto, hubiera hecho bien en ceñirse a Beethoven). ¿Quién dijo que fuera fácil? Lo parece al oído, pero basta echar un vistazo a la partitura para darse cuenta de que a quien aprendió poco, tarde y mal le quedan muchos meses de trabajo por delante para que se oigan las tres voces. De prestado en una casa, las teclas pesan mucho menos que las de mi piano (pero eso no lo justifica). En el 2:24, un gazapo.


Aquí, una interpretación como es debido, con un añadido divertido: Marta Argerich y Paulo Freire (¿qué es lo que circula de mano en mano?) de espectadores del hermoso pianista brasileño.


Y, por fin, tal y como la concibió Bach y sin transcribir, por dos de los mejores intérpretes que dio el siglo pasado: