jueves, 5 de enero de 2012

Me, me, adsum qui feci

El cisne (blanco o no) no canta antes de morir. De hecho, no canta nunca. Grazna, vozna, un sonido lastimero, áspero y desagradable. Dejemos a un lado que es, además, un animal agresivo, voraz, aprovechado y un tanto chulesco, como he tenido ocasión de comprobar más de una vez a orillas del Tajo y en el Jardín del Príncipe. Un bicho sin gracia, vaya.

Pero en la imaginación de los antiguos entonaba antes de expirar una última nota ("Así, cuando los hados lo llaman, el blanco cisne canta abatido entre las húmedas hierbas, a orillas del Menandro", escribe Ovidio en la carta VII de Las heroidas), y esta leyenda pervivió a través de los siglos,

desde el madrigal de Orlando Gibbons

The silver swan, who living had no note
When Death approached, unlocked her silent throat

(En traducción libre: El cisne plateado, que en vida nunca cantó/
Libera su silenciosa garganta cuando la Muerte le acecha)


hasta, ya en el XX, en la pieza de Villa-Lobos, un poco debussyana, la archiconocida melodía que le dedica Saint-Saëns (y que luego utilizó Fokine en 1905 para el ballet que lanzó a la fama a la Pavlova) o el soporífero Cisne de Tuonela de Sibelius.

En el lenguaje popular, la expresión viene a referirse a la última obra, interpretación o representación de una persona. Que puede no ser la mejor (de hecho, puede ser la peor; que ni la desgracia ni la cercanía de la muerte embellecen ni dan sentido por sí solas). Y más allá, aún: en El canto del cisne de Schubert, casi todos los lieder tienen en común el lamento elegíaco de quien ha perdido la batalla final del amor.

Todo esta divagación, en realidad, para escuchar a Emma Kirkby cantar el precioso aire de Dowland (letra, con el bronco animal incluido, abajo)


video

Me, me and none but me, dart home O gentle Death
And quickly, for I draw too long this idle breath.
O how I long till I may fly to heav'n above
Unto my faithful and beloved turtle dove

Like to the silver swan, before my death I sing
And yet alive my fatal knell I help to ring
Still I desire from earth and earthly joys to fly
He never happy liv'd that cannot love to die.