sábado, 17 de diciembre de 2011

Adiós a un viejo disidente



He sentido la muerte de Hitchens. Procedía, como Nick Cohen, David Aaronovitch, Oliver Kamm o Norman Geras (todos ellos firmantes del manifiesto de Euston), de la izquierda radical inglesa. Me gustaron mucho sus Cartas a un joven disidente (leídas en realidad cuando yo ya no era tan joven).

Ateo declarado y antiabortista, defensor de la necesidad de enjuiciar a Kissinger por crímenes de guerra y partidario de la intervención estadounidense en Irak, detractor furibundo del islamofascismo y antisionista, era, como en cierto sentido lo es también Amis (ambos se dedican varias páginas en sus respectivas memorias, Hitch-22 y Experiencia), un desmitificador y un provocador nato. Harry's Place, uno de los lugares más activos de la blogosfera inglesa, nació en buena medida a partir de los comentarios de quienes participaron en la polémica que siguió a los ataques del 11-S, una mecha que Hitchens fue de los primeros en prender. Crítico infatigable de shibboleths, de su independencia de criterio da fe el hecho de que es difícil coincidir con todos sus puntos de vista. Para la izquierda radical, un neocon converso; para la derecha, un izquierdista trasnochado.

Debo mucho de mi alejamiento de ciertas posiciones de la izquierda convencional que mamé a edad muy temprana al viejo disidente. 


Never be a spectator of unfairness or stupidity. Seek out argument and disputation for their own sake; the grave will supply plenty of time for silence.

(Letters to a Young Contrarian)


McEwan, Hitchens, Amis