martes, 26 de julio de 2011

No es Amy

Estos días, la prensa y los blogs rebosan de comentarios elogiosos sobre Amy Winehouse. La reina del soul, la cantante que lo despojó de su espíritu retro (sic), la voz de oro, la renovadora del género. ¿Pero qué les pasa? Dejando al margen que sólo en un sentido muy laxo puede decirse que lo que hacía Winehouse era soul, sus dos discos no merecen la avalancha de encomios hiperbólicos con que nos están bombardeando.

Podría pensarse que es la época, voraz de héroes y dramas en unos tiempos que dejan tan poco espacio para la épica. Pero no, es la especie. ¿Pues no entronizamos al cobarde y artero Ulises? Ulises, que rompe el juramento de acudir en defensa del matrimonio de Helena, que se hace pasar por loco ante Menelao y Palamedes, que redacta la falsa carta a Príamo y urde así la muerte de Palamedes, que entra disfrazado de mendigo a Troya para robar el Paladio, que da muerte a todos los pretendientes de Penélope (a la que, al fin y al cabo, había perdido de vista desde hacía veinte años) para luego volver a abandonarla en favor de Calídice. Y, sin embargo, la Odisea, las Lusíadas de Camões, la "mirada de Ulises" de los viajeros del XIX, el "semicírculo de la salud mental" de Heinz Kohut, el poema de Kavafis. ¡No era Ulises quien debía sentarse en el trono, insensatos, era Palamedes!

Y no es Amy Winehouse, sino Sharon Jones, la verdadera reina actual del soul. Juzguen, comparen y ahora compren lo que les parezca.